Paso para contaros como empecé en el mundo del buceo… Pensado, pero de rebote!
Eran mis vacaciones del verano del 2014, estaba en Empuriabrava, costa de Cataluña, haciendo el curso de iniciación en paracaidismo (toda una experiencia, de la que hablaré en otro artículo).
Fue con un gran amigo, cuando tras realizar dicho curso, nos hablaron del buceo:
Siempre lo había tenido en mente, sacarme los cursos para ser instructor de buceo, lo que me permitiría poder viajar por diferentes puntos del planeta; todo un sueño!
En mi lista de objetivos estaba Panamá: Bocas del Toro, un paraíso del buceo. Donde, cosas del azar, acabaría años más adelante, un largo tiempo conociendo las islas. Pero, en este artículo os voy a contar de mis primeras experiencias buceando.
Después de saltar varias veces de un avión, me quedaban 4 días de vacaciones en Cataluña; así que nada mejor que sacarnos el curso de Open Water Diver; fue en Roses, cerquita de donde estábamos. Y la verdad, que aunque en los buceos no vimos mucho, pude experimentar la sensación de respirar debajo del agua y hacer los diferentes ejercicios del curso… Para mi, una sensación mágica!
Un nuevo mundo se me abría: el mundo subacuático.
El último día, la vuelta en barco navegando tras finalizar el curso, al atardecer con el sol dándonos, me hacía pensar:
“Quiero que esta sea mi forma de vida… Por lo menos por un tiempo.”
Más adelante os contaré las decisiones que tuve que tomar; que no fueron tan fáciles, para perseguir aquello que me ardía por dentro: trabajar de guía de buceo en Asia, en Latinoamérica… Rodearme de naturaleza y vivir del mar.
Podría decir, que agarré algo que ya no quería soltar.
Y… aquí seguimos, escribiendo este artículo a 15 días de volar a Maldivas a bucear.
Nos vemos en el azúl.
