“Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo; yo tomé el menos transitado. Y eso hizo toda la diferencia.” Robert Frost
Empieza una nueva etapa: formar a los futuros guías de aventura
A finales de septiembre comienza para mí una etapa que, hace unos años, probablemente no habría imaginado.
Voy a incorporarme al mundo de la Formación Profesional, como profesor del Grado Medio de Actividades en el Medio Natural y Tiempo Libre.
Mis asignaturas serán Baja y Media Montaña y Organización de Itinerarios.
Y, aunque pueda parecer un cambio de rumbo respecto a mi trabajo habitual, para mí significa exactamente lo contrario.
Es seguir caminando por el mismo camino.
Durante años he tenido la oportunidad de aprender de la montaña viajando, explorando, guiando, equivocándome, superando dificultades y compartiendo experiencias con otras personas. He recorrido diferentes cordilleras, trabajado con grupos y vivido situaciones que ningún libro puede explicar por completo.
Ahora llega el momento de intentar transmitir parte de todo ese aprendizaje a quienes están empezando su propio camino.
A futuros profesionales que algún día estarán guiando personas por montañas, barrancos, senderos y espacios naturales.
Y eso me hace una ilusión enorme.
De la montaña al aula
La montaña siempre ha sido una de mis grandes escuelas.
En ella he aprendido que organizar un itinerario no consiste simplemente en dibujar una línea sobre un mapa.
Hay que interpretar el terreno, conocer las condiciones, valorar los riesgos, entender al grupo, tomar decisiones y, sobre todo, saber adaptarse cuando las cosas no salen como estaban previstas.
Eso es precisamente lo que quiero llevar al aula.
Porque detrás de cada ruta hay mucho más que kilómetros y desnivel.
Hay planificación, seguridad, orientación, meteorología, gestión del grupo, toma de decisiones y capacidad de reacción.
Pero también hay algo que considero fundamental: respeto por la naturaleza y pasión por lo que hacemos.
Quiero que los alumnos no aprendan únicamente a diseñar un itinerario.
Quiero que aprendan a convertirse en profesionales capaces de hacer que otras personas descubran la montaña de una manera segura, responsable y memorable.
Y… BANANA Nature sigue siendo mi proyecto!
Pero hay algo que quiero dejar muy claro.
Empezar esta nueva etapa como profesor no significa abandonar BANANA Nature.
Todo lo contrario.
BANANA sigue siendo mi proyecto personal, mi agencia de viajes de aventura y, sobre todo, mi verdadero sueño.
Crear una forma diferente de viajar.
Diseñar expediciones.
Descubrir lugares.
Conocer culturas.
Compartir montaña y océano.
Y conseguir que otras personas vivan experiencias que recuerden durante toda su vida.
Ese sueño sigue intacto.
Seguiré trabajando en la agencia, diseñando viajes, explorando destinos y ofreciendo mis servicios como profesional de la aventura.
Porque no quiero elegir entre una cosa y la otra. Quiero que ambas formen parte de mi vida.
Dos trabajos que, de alguna forma, se retroalimentan
Y aquí está, para mí, lo más bonito de esta nueva etapa.
La docencia y BANANA no compiten. Se complementan.
Lo que vivo en mis expediciones alimentará lo que pueda enseñar en el aula.
Y lo que aprenda enseñando, compartiendo conocimientos y trabajando con futuros profesionales también enriquecerá mi trabajo en la agencia de aventura.
Cada viaje me enseñará algo.
Cada alumno me enseñará algo.
Cada montaña me enseñará algo.
Y todo ese aprendizaje volverá a formar parte de mis próximos proyectos.
Creo que para enseñar bien hay que seguir aprendiendo.
Y creo también que para ofrecer buenas experiencias de aventura hay que mantenerse conectado con la realidad del terreno.
Por eso quiero seguir estando en ambos mundos.
Un pie en el aula y otro en la montaña.
Formar a quienes algún día compartirán tus aventuras
Hay algo especialmente emocionante en comenzar esta etapa.
Los alumnos a los que voy a enseñar hoy serán los profesionales que mañana estarán trabajando en el medio natural.
Quizá alguno de ellos termine guiando grupos en casa, en los Pirineos.
Quizá otro encuentre su camino en el barranquismo, el senderismo, la escalada o el turismo activo.
Quizá alguno termine trabajando en lugares del mundo que todavía ni siquiera imagina.
Y pensar que podré aportar, aunque sea una pequeña parte, a ese futuro me parece una responsabilidad enorme.
Quiero enseñarles conocimientos técnicos, sí.
Pero también quiero transmitirles algo que considero imprescindible en este sector:
la montaña no es un escenario. Es nuestra responsabilidad.
Guiar personas en la naturaleza significa cuidar del entorno, respetar sus límites, conocer nuestros propios límites y entender que la seguridad siempre está por encima de cualquier objetivo.
Seguir explorando
Mi vida profesional probablemente tendrá ahora dos escenarios muy diferentes:
- Por un lado, un aula donde compartiré conocimientos con personas que están comenzando.
- Por otro, las montañas, los caminos, los ríos, los barrancos, el agua y los destinos donde BANANA Nature seguirá desarrollando sus expediciones.
Pero, en realidad, ambos lugares forman parte de la misma historia.
Porque todo gira alrededor de lo mismo:
la naturaleza, la aventura, el aprendizaje y las personas.
No sé exactamente hasta dónde me llevará esta nueva etapa.
Pero sí sé cómo quiero vivirla.
Seguir aprendiendo.
Seguir explorando.
Y seguir construyendo BANANA Nature.
Mi objetivo es construir una vida alrededor de aquello que realmente me apasiona.
Y ahora tengo la oportunidad de hacerlo desde dos caminos diferentes que, en realidad, llevan al mismo lugar:
- La montaña.
Y si algo he aprendido después de tantos años explorando es que los mejores caminos no siempre son los más directos.
A veces hay que tomar un desvío.
Subir una nueva cima.
Aprender algo diferente.
Y descubrir que ese nuevo camino acaba llevándote todavía más lejos.
Y esque, como he empezado este artículo:
“Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo; yo tomé el menos transitado. Y eso hizo toda la diferencia.” Robert Frost
Nos vemos en las montañas.
BANANA Nature 🍌🌿
